Buscar este blog

CHEREZ TERNII K ZVYOZDAM (1981)

Ficha técnica

Título castellano: La humanoide
Título inglés: To the Stars by Hard Ways / Through the Thorns to the Stars
Nacionalidad: URSS
Productora: Goskino
Director: Richard Viktorov
Guion: Richard Viktorov y Kir Bulychyov
Dirección de fotografía: Aleksandr Rybin
Efectos especiales: S. Iltyakov y Yu. Osminkin
Música: Aleksey Rybnikov
Intérpretes: Yelena Metyolkina (Niyya), Vadim Ledogorov (cadete Stepan Lebedev), Uldis Lieldidz (Sergei Lebedev), Yelena Fadeyeva (Maria Pavlovna), Vatslav Dvorzhetsky (Petr Petrovich), Nadezhda Sementsova (profesor Nadezhda Ivanova), Aleksandr Lazarev (profesor Klimov)
Duración: 140 m.

La película se divide en dos partes. La primera de ellas está dedicada íntegramente a desentrañar el misterio de un ser llamado Niyya, que es encontrada en una nave abandonada, de la que parece ser la única superviviente. Corre el siglo XXIII y el ser humano está acostumbrado a trabajar en otros planetas, encontrándose con seres de toda índole. Pero Neeya cautiva la curiosidad que aquellos que la localizaron: no saben si el un androide o un ser humano. De lo que no cabe duda es de que ella es especial.

Se decide trasladarla a la Tierra, donde comienza una convivencia con la familia del científico que la encontró. Su adaptación de terriblemente difícil y reacciona con violencia ante lo desconocido e, incluso, ante el contacto físico. Lo interesante de todo el asunto es el gran debate que se abre entre aquellos con los que debe convivir, pero también en la comunidad científica en general: los límites que definen la humanidad. Resuelto el problema de su origen (se descubre que es un ser creado en laboratorio con la técnica "in vitro", lo que le confiere unas características mejoradas sobre sus homólogos: telequinesis, teletransportación, etc.), Niyya comienza a integrarse en ese hogar, disfrutando de momentos de felicidad (entre ellos, enamorarse del benjamín de la casa) que se ven interrumpidos por súbitos recuerdos e imágenes traumáticas que le aproximan a sus orígenes: un planeta que se muere, un entorno hostil que amenaza la vida que contiene. Su visita a unas excavaciones arqueológicas, donde se le explica que la importancia de conocer el pasado es comprender el presente, le convencen de poseer una misión: embarcarse como polizón en una nave que se dispone a viajar al que ella cree que es su planeta de origen.

La segunda parte se asemeja a cualquiera de los episodios de Star Trek (Gene Roddenberry [cr.], 1966-1969), pues la nave en la que viajan (en la que también está Stepan, amor de Niyya) tiene el cometido de explorar el universo, ayudanado a aquellos planetas que estén en peligro. Uno de ellos es Dessa, el destino de las dos misiones: la de la propia tripulación (apodados "ángeles" por su cometido de salvamento) y el de la muchacha extraterrestre. Allí encontrarán esos paisajes soñados por Niyya, pues la contaminación ha destruido la vida en su superficie. Tan solo un reducido grupo de nativos viven bajo tierra, y deben usar máscaras y trajes anticontaminación cuando suben a la superficie. La nave recoge la polución del planeta, ofreciendo a sus habitantes un futuro prometedor. Sin embargo, descubriremos que las élites dominantes están interesadas en dominar a sus conciudadanos a través del miedo y el control de los limitados recursos que han quedado a salvo del desastre ecológico, lo que propicia las más interesantes reflexiones que ofrece esta película, sobre todo como denuncia de las mismas prácticas que el poder ejerce aquí, en nuestro planeta.

Esta es quizás la gran baza de La humanoide, pues es un nuevo ejemplo del gran poder alegórico de la ciencia-ficción como herramienta de denuncia y reflexión con respecto a nuestro presente. Los debates que propone la cinta son adecuados y con carácter universal (venticinco años después, no han perdido ni un ápice de su potencia ni de su actualidad), y el ritmo pausado con el que está filmada permite que el espectador pueda sacar sus propias conclusiones sobre los temas que se van proponiendo en su metraje. Lástima que este sea excesivo, sobre todo teniendo en cuenta la gran cantidad de secuencias irrelevantes que, si se eliminaran, no solo no mermarían la comprensión de su argumento, sino que lo facilitarían enormemente al descargar su visionado de cierta pesadez. En cualquier caso, vale la pena comprobar cómo con mucha imaginación no hacen falta grandes recursos: la ingravidez se resuelve metiendo a actores en enormes piscinas que los hagan flotar entre los decorados, y planetas lejanos pueden ser perfectamente paisajes desérticos filmados con filtros de colores. Aunque, de los robots, mejor ni hablamos...

No hay comentarios:

Publicar un comentario